Mostrando entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

15 de diciembre de 2010

Wikileaks y la Libertad

Este es un extracto de la conferencia de Personal Democracy Forum (PDF) y las respuestas dadas por Micah L. Sifry en Nueva York. (republicado de votainteligente.cl)

1. ¿Lo que ha hecho wikileaks es periodismo? ¿Están, por lo tanto, en su derecho a ser protegidos?

Sí. Humildemente opino que efectivamente lo que está haciendo Wikileaks es periodismo. Están editando filtraciones de primera fuente, y trabajando con pares que agregan contenido. Lo innovador de lo que están haciendo es que están ofreciendo a las fuentes nuevas maneras de exponer al público la información confidencial. Eso es importante y debe ser protegido. Igualmente, como dijo Carne Ross tan elocuentemente “cuando tienes información tienes el poder, y el poder conlleva responsabilidad”. Para la sanidad de una sociedad abierta, definitivamente queremos un Wikileak más transparente y accountable hacia el público, que aquel servicio que tenemos hoy día. Sin embargo, dada la manera en que los estados soberanos – especialmente los llamados “grandes poderes” que buscan tener esferas de influencia y mantener ciertos “tipos de vida” que son insostenibles – responden a las principales amenazas hacia sus monopolios de información, Wikileaks no puede ser completamente transparente si quiere sobrevivir. En cualquier caso, como Mark Pesce brillantemente argumentó, no es muy probable que tengamos una Wikileaks “responsable”, y sí es probable que algo bastante más perjudicial para el orden actual – un sistema de esparcimiento de información distribuido e imposible de frenar – esté por venir.


2- La respuestas anónima de DDoS (Negación Distribuida de Servicio) ¿constituyen un acto vengativo de desorden y anarquía, o es una actitud comprensible de desobediencia social?

Personalmente, creo que la desobediencia cívica no violenta es un arma muy poderosa, y generalmente apoyo a las personas que intentan practicarla. Pero no creo que es muy sabio defender la libertad de expresión suprimiendo la libertad de expresión de otros, que es lo que finalmente los ataques DDoS hacen. Creo que concuerdo con Bob Wyman (de Google), quien aportó desde el público diciendo que cualquier cosa que ataque a la red debería ser oponible. Una toma del New York Times no hace que el Times deje de publicar en línea, pero un ataque DDoS sí. Las personas que no están de acuerdo con lo que Amazon, MasterCard PayPal hicieron a Wikileaks deberían organizar boicots, o tomas de sus respectivas casas matrices, o hacer una donación a Wikileaks, como yo hice la semana pasada como forma de protesta por la ofensiva que se les hizo.


3. ¿Es prudente confiar en empresas que determinan a quien y a quien no le está permitido publicar en Internet?

En una palabra, no. Quizás el gobierno cometió un error al privatizar la columna vertebral de Internet. Por otra parte, también parecemos tener problemas con el gobierno en lo que refiere a permitir la libertad de discurso on-line! (En esa línea, lo más preocupante de los eventos de la última semana ha sido descubrir que cuando hay presión, el gobierno de los Estados Unidos está preparado para actuar como otras sociedades representativas al intentar contener el acceso a la información que no quiere que las personas sepan). Pero la verdad es que la naturaleza de distribución de los servicios privados de Internet, hasta el momento, ha protegido la libertad de expresión de Wikileaks. Quizás, entonces, en lugar de esperar valentía por parte de ciertas empresas, debemos preocuparnos más de que siempre existan alternativas para que nadie sea reprimido.

23 de febrero de 2010

Obama-Dalai Lama: La gota que rebalsó el vaso chino

Publicado para Revista la Página

dalaiBarack Obama y el Dalai Lama se han reunido el pasado jueves en Washington en abierta contraposición a China, desafiando a la potencia asiática al más puro estilo de la Guerra Fría. Sin embargo, el Presidente norteamericano recibió al Dalai de manera camuflada y sólo en el Salón de Mapas de la Casa Blanca y no en el Salón Oval como lo hace habitualmente con las visitas oficiales. Pocas imágenes se obtuvieron de la entrevista.

El Gobierno chino protestó airadamente y argumentó que Estados Unidos ha roto principios básicos de las relaciones internacionales y, además, se ha inmiscuido en la política interior de China. Así mismo, indicó que el Dalai, bajo la capa de la religión, se ha dedicado a dividir a China y a cometer actos terroristas dentro de la región del Tíbet.

Por otro lado, Obama quiso que esta reunión se efectuara dentro del marco de una relación amistosa no oficial, sin los honores de un jefe de Estado y de baja notoriedad. Obama ya había evitado encontrarse con el Dalai en octubre pasado, pues estaba a punto de iniciar su visita a China y no quería perturbar las relaciones sino-estadounidenses. Entonces, ¿por qué ahora? Analistas chinos indican que se debe a la repentina baja de popularidad que ha tenido Obama y a una forma de presión internacional para poner los ojos en China y su sistema político.

dalai2De la reunión sólo se supo de boca del exiliado líder tibetano que señaló que había hablado con el presidente de la promoción de los valores humanos, de la armonía religiosa y de su preocupación por el pueblo tibetano. Terminó asegurando que había sentido “mucho apoyo” de Obama.

Recordemos que en 2007 Georges W. Bush no sólo recibió al Dalai Lama también, sino que además, le entregó la Medalla Honorífica del Congreso de los Estados Unidos (populismo yankee de por medio). Además muchos líderes mundiales lo han recibido, en el marco del Premio Nobel de la Paz que ostenta, como Sarkozy, Brown y Merkel. Sólo para la anécdota queda que cuando el Dalai Lama visitó Chile en mayo de 2006, Bachelet no lo recibió por las presiones chinas y la influencia en el joven TLC con China.

Ahora bien, ¿por qué esta aireada respuesta china a Estados Unidos?

Estos hechos han hecho que las relaciones Washington-Beijing pasen por un muy mal periodo, lleno de tensiones, al más puro estilo de la Guerra Fría. A la reunión de Obama y Hilary Clinton con el Dalai, debemos sumar la reciente información sobre la venta de armas desde Estados Unidos a Taiwán.

dalai3El enojo chino tiene muchas caras. Estados Unidos acusa a China y viceversa. Lo claro es que estamos frente a dos potencias que se están jugando el mercado y las políticas globales codo a codo y, todo esto, en un marco de una profunda crisis económica que hace que los márgenes de acción sean más limitados. China está a meses de desplazar a Japón y convertirse así en la segunda economía mundial. Así, reclama mejores cuotas de introducción de productos en Estados Unidos. Por su parte, Estados Unidos le pone presión: vende armas a Taiwán, le increpa por no tomar una posición sobre la cuestión nuclear Iraní, le acusa de utilizar el yuan para hacer más competitivas sus exportaciones, reclama de no dejar cuotas de mercado para los productos americanos en China, también el “asunto google”, etc.

En resumen, el asunto de la reunión Obama-Dalai no es en sí el origen del problema y de la posterior vigorosa respuesta china. Es simplemente una muestra de que esa gota rebalsó el vaso y que fundió en ira al régimen comunista del gigante asiático y que deja también de manifiesto la utilización sutil, pero mediática al fin, del gobierno americano para utilizar una imagen potente mundial, como es la del Dalai, para así atraer a un descontento electorado y, también, aprovechar de lanzar la pelota al otro lado del pacífico.

5 de diciembre de 2009

Karzai: Más vale Diablo conocido…

El pasado 2 de

noviembre, Hamid Karzai fue re-electo como presidente de Afganistán luego que su contendor, el ex ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Abdulá, renunciara a participar del balotaje ya que, según su opinión, este carecía de garantías suficientes para un recuento de votos justo.

Y es que Abdulá tenía razones de sobra para no presentarse o, a lo menos, poner en tela de juicio el proceso: observadores de Naciones Unidas y la Unión Europea estimaron en más de 1 millón 500 mil los votos sospechosos de fraude, de los cuales 1,1 millón favorecían a Karzai.

Estas noticias, pese a ser escandalosas, a occidente no parece afectarle en lo más mínimo. Pues, para occidente, la política hacia el mundo árabe siempre ha sido la misma: más vale diablo conocido que diablo por conocer. Esto se repite en cada país del mundo árabe, donde occidente promueve la democracia pero, al mismo tiempo, ampara a los regímenes autoritarios que existen pues teme a que, gracias a los efectos democráticos de las elecciones, se consagren los diferentes movimientos islámicos al poder. Ya hemos visto en la historia como movimientos islámicos han llegado al poder gracias a las elecciones, como es el caso de Hezbolá en el Líbano y a Hamás en Palestina. Ambos, pese a entrar en el juego democrático, sus victorias electorales no son reconocidas por Estados Unidos.

Una vez conocida la noticia del retiro del balotaje del líder opositor Abdulá Abdulá, la Comisión Independiente de Afganistán (que fue designada “a dedo” por el propio Karzai, según la BBC) declaró vencedor al presidente por ausencia de otro candidato. Estados Unidos en menos de dos horas, a través del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, felicitaba telefónicamente al “líder legítimo de los afganos”, como lo denominó el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs. Al mismo tiempo, la embajada norteamericana en Kabul calificó a las elecciones como históricas.

Quizá quien mejor haya dado luces del sentimiento occidental frente a estos acontecimientos es lo que declaró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, quien ha dicho el pasado jueves 5 de noviembre que el recién reelecto presidente afgano Karzai "es corrupto", pero al mismo tiempo ha señalado que a pesar de todo "es nuestro hombre".

Según analistas, el desenlace que ha ocurrido en Afganistán es de los peores que pudo ocurrir. Sin embargo, la no presentación de Abdulá también le otorga cierta legitimidad - la peor, estamos de acuerdo- al gobierno de Karzai. Esta legitimidad que, a su vez, está cubierta por un grueso manto de dudas sobre el proceso de la primera vuelta, pues descontados los votos supuestamente fraudulentos, el presidente electo no alcanzaría una mayoría simple.

Sin embargo, como podemos pensar, claramente en las elecciones de Afganistán no tuvo en juego sólo la cabeza del Estado de un pueblo desbastado y fragmentando. Las elecciones y sus resultados representan también un primer paso para la nueva política de la OTAN en Afganistán y en donde Karzai tendrá mucho paño que cortar, claramente no él directamente, pero sí las fuerzas occidentales a través de él. Y esa es la historia que se escribirá en los próximos meses. Por ahora tenemos cinco años más de Karzai en el poder o hasta que occidente diga otra cosa.

Ahora bien, ¿quién es Karzai?

Vestido ceremonialmente con su capa de seda verde -color favorito del profeta Mahoma-, llamada Chapam, y su gorro karakul, este hombre de 51 años fue el elegido por Occidente en 2001 para hacerle entrega del poder de Kabul, en un fraccionado Afganistán que venía siendo dominado por el islamistas del Talibán. Éstos debieron replegarse hacia las montañas al tiempo que occidente aterrizaba en el país, en lo que el ex presidente yankee, G. W. Bush, denominó guerra preventiva contra el terrorismo.

Karzai es de la etnia pastún, que es la mayoritaria de Afganistán y la misma a la que pertenecen los talibanes. Está casado, pero jamás se deja ver con su esposa en público. Sus lazos con Estados Unidos vienen de la década de los ’80, cuando luchó, a través de oficinas cercanas a la CIA, en contra la invasión soviética; luego, cuando los talibanes llegaron al poder en principio los apoyó y luego los criticó cosa que le valió el exilió en París. Habla francés, inglés con marcado acento británico, árabe, pashto y urdú. Este señor de porte elegante y culto representaba un excelente puente para las potencias occidentales y el país centroasiático, debido a la cercanía que tenía con el último rey de Afganistán, Mohamed Zahir Shah, y a su conocimiento del movimiento Talibán. Sin embargo, el poder que ostenta es meramente simbólico pues el país está tan desmembrado que su poder político se extingue más allá de las fronteras de Kabul, la capital, y es que en realidad Afganistán es hoy un protectorado de Naciones Unidas (a través de la UNAMA) y de la OTAN.